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Consumo de queso ¿bueno o malo para la salud?

El queso es uno de los derivados lácteo que más personas consumen a nivel mundial. Existen quesos creados a partir de leche de vaca, búfalo, cabra, oveja, camellos y otros animales. Las bacterias beneficiosas que realizan el proceso de maduración son los responsables de los sabores y texturas. Dependiendo de las variedades es calidad y propiedades del queso, de ahí derivan sus efectos en nuestra salud.

En un principio es una de las mejores formas de conservar la leche y mantenerla por más tiempo. Es por eso que existen a su vez gran variedad de quesos en las diferentes regiones del mundo y su uso o consumo varían de acuerdo a las diferentes culturas. Esto varía en el tipo de leche que se utiliza para fabricarlo, los métodos y el grado de madurez que llega a tener el queso. 

¿Por qué el queso puede ser bueno?

Dependiendo de la composición del queso, la calidad de la leche con la que se elabora, el proceso de fabricación y maduración, varían las propiedades del mismo. Esto quiere decir que el contenido de proteínas, grasas, vitaminas y minerales son diferentes entre los tipos de quesos que podemos conseguir en el mercado. 

El queso parece tener beneficios que disminuyen las probabilidades de osteoporosis. Incluso el contenido de las proteínas del queso pueden asociarse a la reparación de tejidos. Las bacterias que están involucradas en la formación de este derivado lácteo están asociadas a la renovación de la microbiota de nuestro sistema digestivo. Es decir, las bacterias y levaduras que habitan en nuestros intestinos y permiten digerir los alimentos en forma de nutrientes que son absorbidos.

Estudios odontológicos han encontrado que el queso es útil para prevenir la aparición de caries y otras enfermedades en la dentadura. Es una fuente importante de calcio, fósforo y de proteínas como la caseína, importantes componentes del esmalte dental. A su vez también contiene ácidos grasos que poseen funciones antimicrobianas y limitan la proliferación de la placa bacteriana en nuestra cavidad bucal.

Es importante saber que para las personas que son intolerantes a la lactosa, comer queso es una forma de completar su dieta. Y esto es debido a que la mayor parte de los quesos curados no tienen un porcentaje significativo de lactosa. Sin embargo, pueden contener otras aminas que causen otro tipo de reacciones y de las cuales hay que tener cuidado.

¿Por qué es malo consumir queso?

Algunos quesos elaborados con leche no pasteurizada o que no son curados representan un riesgo para nuestra salud. Esto se debe a que pueden contener bacterias no beneficiosas que pueden causar enfermedades en nuestro organismo. Estas enfermedades pueden ser brucelosis, listeriosis, salmonelosis e incluso tuberculosis.

También hay que tener cuidado de los tipos de grasas que los conforman y el contenido de sal. Lo que tenemos que vigilar es el contenido de grasas saturadas que tienen parte de la responsabilidad en enfermedades cardiovasculares, aquellas enfermedades que causan problemas en el corazón y la circulación sanguínea.

Lo importante es un consumo balanceado y nunca excesivo de los quesos. Una dieta variada rica en vegetales y frutas puede hacer la diferencia en nuestro consumo de los diferentes quesos.

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